
libros
La amenaza de Kindle
Por Antonio Papell
La amenaza ya se ha establecido: en los Estados Unidos, es posible adquirir prácticamente cualquier libro en su edición electrónica en el portal de Amazon. La compra por Internet es instantánea, y a los pocos segundos de realizada la transacción, la obra es transferida al Kindle, el aparato lector de la compañía, mediante wifi y a través de un operador de telefonía móvil. El comprador habrá pagado la mitad de lo que cuesta el libro convencional, y la empresa vendedora le garantiza que el autor recibirá en concepto de derechos de propiedad intelectual exactamente la misma cuantía que si la venta hubiera sido de un volumen analógico. En el resto del mundo, tal innovación todavía no se ha desarrollado. Sin embargo, la eclosión de aparatos eBook –lectores digitales- de innumerables marcas es espectacular, y los expertos prevén que el libro electrónico se extenderá a gran velocidad por todas partes. Con una particularidad ingrata pero realísima: existe una completísima biblioteca en todos los idiomas, de decenas de miles de títulos, accesible gratuitamente en las redes P2P. La gran convulsión que experimentó la industria discográfica está a punto de atacar a la industria editorial. El libro posee sin embargo una magnífica defensa: es un objeto bello, de los llamados de culto, que sus verdaderos amantes catan con los cinco sentidos. No hay placer comparable al rito de abrir un libro nuevo y leerlo. Pero seamos realistas: poderosas razones económicas impulsarán el eBook, que como mínimo convivirá con el libro convencional y le hará –desleal- competencia. Debemos todos, y la industria editorial la primera, prepararnos para el gran cambio. Revisando, quizá, los costos y los precios, que no siempre han sido dictados por el sentido común. Y he aquí algunas novedades reseñables aparecidas desde la última vez: El pasado junio, se conmemoró el centenario del nacimiento del uruguayo Juan Carlos Onetti, fallecido en 1994. Aunque eclipsado por la brillantez de los García Márquez, Rulfo, Borges o Cortázar, que lo admiraron, el gran escritor ha sobrevivido a su desaparición, y el centenario ha sido ocasión de la aparición del tercer tomo de sus Obras Completas, editado como los anteriores por Hortensia Campanella. Este volumen recoge “Cuentos, artículos y miscelánea” [Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Madrid]. El homenaje de todos los círculos literarios a la memoria de Onetti ha sido unánime. Isabel Allende reaparece con “La isla bajo el mar” [Plaza & Janés, Barceona], una bella novela sobre la esclavitud antillana y la rebelión de Haití, asunto ya novelado por Carpentier con trascendencia épica; Allende, en cambio, opta por el relato intimista y folletinesco, de buen resultado narrativo. La esforzada construcción de un ferrocarril que unía Castilla y Portugal a finales del XIX es el argumento de “Los túneles del paraíso” [Tusquets, Barcelona], una magnífica novela de Luciano G. Egido, un espléndido estilista y un buen contador de historias. El periodista Francisco González Ledesma, maestro de la novela negra, regresa con otra entrega de las aventuras del inspector Méndez: “No hay que morir dos veces” [Planeta, Barcelona], en que el autor desarrolla sus recursos literarios con su habitual eficacia. Gonzalo Hidalgo Bayal va haciéndose un sitio con sus novelas sobre la imaginaria tierra de Murgaños, un Macondo particular situado al norte de Cáceres; en “El espíritu áspero” [Tusquets, Barcelona] pasa revista a medio siglo de la historia de este país, contemplado desde una periferia agria y adusta. Susana Fortes ha obtenido el premio Fernando Lara de novela con “Esperando a Robert Capa” [Planeta, Barcelona], un intento de reconstruir la biografía del gran fotógrafo y de su compañera, Gerda Taro, también afamada fotógrafa, en el marco de la guerra civil española. Ildefonso Falcones, el autor de la exitosa novela ‘La catedral del mar’, ha reaparecido con otra novela de intriga, “La mano de Fátima” [Grijalbo, Barcelona], sobre una hermosa trama de la España medieval en la que se entremezclan la ficción y el uso de elementos realistas muy certeramente investigados. Belén Gopegui ha generado polémica con su obra “Deseo de ser punk” [Anagrama, Barcelona], una ‘novela generacional’ en que un adolescente escribe una carta inconformista a un muchacho de su edad, verdadera perspectiva de una generación emergente. Juan Bonilla, también ensayista y poeta, publica una colección de cuentos, “Tanta gente sola” [Seix Barral, Barcelona], elogiado por la crítica por su construcción moderna, su autenticidad y su hondura. Luis Mateo Díaz regresa a la novela con “Un animal piadoso” [Galaxia Guttenberg/Círculo de Lectores, Madrid], un relato con reminiscencias policíacas que parte de un grave hecho delictivo que alienta una sospecha que a su vez da pie a una filigrana literaria sobre el arte de la misericordia. La crítica ha elogiado la última novela del vallisoletano Adolfo García Ortega, “El mapa de la vida” [Seix Barral, Barcelona] en que examina los efectos destructivos del azar: dos personajes gravemente heridos en los atentados del 11-M se enamoran y emprenden “un extraño viaje hacia la reconstrucción”. Entre las novelas primerizas, ha obtenido resonancia “El club de los estrellados” de Joaquín Berges [Tusquets, Barcelona]; la obra cuenta dos historias paralelas que confluyen en un bar que regenta el narrador; es, como mínimo, toda una novela. Interesante resulta la lectura de “La amargura del triunfo”, novela inédita del matador de toros Ignacio Sánchez Mejías [Berenice, Córdoba], mecenas de la generación del 27, con prólogo de Andrés Amorós, un intelectual m
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