
Ensayos
Sobre héroes, canallas y tumbas
Por Pedro Corral. Autor de
El pasado 25 de septiembre, Luis Avial, experto en el uso del georadar para la localización de fosas de la Guerra Civil, extrajo las primeras imágenes científicas de la fosa donde, según los testimonios recogidos por el investigador Agustín Penón en los años 50 y reiterados por Ian Gibson, fue enterrado el poeta Federico García Lorca junto al maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, fusilados por el bando de los sublevados en la madrugada del 19 de agosto de 1936, un mes después del comienzo de la Guerra Civil. La fosa hallada por Luis Avial se encuentra a unos pocos metros del monolito dedicado a la memoria del poeta, en el parque que lleva su nombre en la localidad granadina de Alfacar. Las imágenes del escaneado realizado por Avial, publicadas en primicia por el diario ABC, indican que la fosa mide unos 6 metros de largo por apenas 2 de ancho, con una profundidad de entre 0,8 y 0,9 metros. Su experiencia en la localización de fosas le ha permitido a Avial anticipar que la fosa pudiera haber sido excavada para sepultar entre cuatro y seis cuerpos. El hallazgo de Luis Avial se adelantó en unas semanas a los trabajos encargados por la Junta de Andalucía para localizar la fosa, lo que provocó una virulenta reacción de las autoridades andaluzas, que acusaron de montaje al técnico y llegaron a poner en duda que hubiera estado en el parque de Alfacar. Avial demostró con un testimonio fotográfico su presencia en el lugar y reveló que en el momento de hacer su exploración había quince jóvenes haciendo botellón junto al monolito que recuerda al poeta. Con su hallazgo, Avial puso en evidencia las contradicciones de la Junta de Andalucía, que había garantizado a los familiares de García Lorca, opuestos a la apertura de la fosa, que el proyecto se realizaría bajo el más absoluto secretismo, sin que se hubiera tomado ninguna medida para ello. Asimismo, las asociaciones de “memoria histórica” aplaudieron la osadía de Avial a la hora de poner de relieve los ingentes medios técnicos y presupuestarios utilizados por la Junta de Andalucía para el proyecto de la fosa de García Lorca, a la vez que denunciaron el olvido de las autoridades andaluzas respecto de las demás fosas existentes en Alfacar y Víznar. Tal discriminación ha sido argumentada también por la familia de García Lorca a la hora de defender que los restos del poeta permanezcan donde están, junto a las demás víctimas sepultadas en aquellos parajes. La familia considera que es precisamente el simbolismo universal del poeta el que obliga a no singularizar en su figura la política de “memoria histórica” de la Junta de Andalucía. "Su muerte lo ha convertido en universal de otra manera: ha llegado a ser emblema de todas las víctimas justamente por haber corrido una suerte común con muchos otros", dice la familia, que denuncia el desinterés de la Junta de Andalucía por el resto de las víctimas y el riesgo de que éstas puedan permanecer “en aquel lugar sin protección alguna, al albur de las decisiones que un futuro puedan adoptarse sobre la suerte de los terrenos". De las cuatro víctimas que supuestamente se encontrarían sepultadas en la fosa de Alfacar, únicamente los descendientes de una de ellas se han manifestado a favor de su apertura. Se trata de los herederos del banderillero anarquista Francisco Galadí, si bien uno de sus sobrinos, Antonio Galadí, actual presidente de la patronal sevillana, en sí mismo una rotunda metáfora contra quienes pretender revivificar la España de los “hunos” y los “hotros”, ha solicitado que "se cierre este capítulo de la forma más digna posible" para no seguir removiendo una etapa que "afortunadamente se ha superado". En cuanto a Dióscoro Galindo, su nieta biológica Nieves Galindo también ha alegado contra la apertura de la fosa, aunque una allegada a la familia del maestro de Pulianas, Nieves García Catalán, acogida desde muy pequeña por la familia Galindo, fue la que solicitó la apertura de la fosa a través de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica. Por lo que respecta al banderillero Joaquín Arcollas, no tiene descendientes, aunque han pedido su exhumación el gremio de banderilleros y el sindicato anarquista CGT, como "familia ideológica". Ante esta situación, la Junta de Andalucía ha aceptado a última hora las peticiones de exhumación de los familiares de otras dos víctimas, el inspector de tributos Fermín Roldán y el restaurador Miguel Cobo, de quienes hasta hoy no se tenía ninguna noticia de que hubieran compartido destino con García Lorca.











